21 Ago El calor y las personas mayores: claves para cuidarles durante los días más calurosos
Cuando llega el verano, las altas temperaturas pueden afectar especialmente a las personas mayores. Con la edad, el organismo tiene más dificultades para regular la temperatura corporal y, en algunos casos, también puede disminuir la sensación de sed. Por eso, es fundamental prestar especial atención a su bienestar durante los días de calor intenso.
¿Por qué el calor afecta más a las personas mayores?
Las personas mayores pueden tener una mayor dificultad para adaptarse a las temperaturas elevadas. Además, algunas enfermedades crónicas y determinados medicamentos pueden aumentar el riesgo de deshidratación o de sufrir problemas relacionados con el calor.
Por este motivo, familiares y cuidadores deben estar atentos a pequeños cambios en su estado habitual, especialmente durante las olas de calor.
Consejos para cuidar a una persona mayor durante el calor
💧 Mantener una buena hidratación
Es importante ofrecer agua con frecuencia, incluso aunque la persona no tenga sensación de sed. También pueden incorporarse alimentos ricos en agua, como frutas, verduras, sopas frías o gelatinas.
Si existe alguna indicación médica sobre la cantidad de líquidos que debe consumir, conviene seguir siempre las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
🌡️ Mantener la vivienda fresca
Durante las horas de mayor temperatura, es recomendable mantener cerradas las persianas o cortinas de las ventanas que reciben directamente el sol. Por la noche y a primera hora de la mañana, cuando el ambiente sea más fresco, se pueden ventilar las habitaciones.
Un ventilador o aire acondicionado también puede ayudar a mantener una temperatura confortable.
👒 Elegir ropa adecuada
La ropa ligera, holgada y transpirable facilita la regulación de la temperatura corporal. También es recomendable utilizar gorra o sombrero cuando sea necesario salir al exterior.
☀️ Evitar las horas de más calor
Siempre que sea posible, las personas mayores deberían evitar realizar actividades físicas o salir a la calle durante las horas centrales del día. Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde suelen ser más adecuados.
🩺 Vigilar posibles señales de alarma
Es importante prestar atención a síntomas como mareos, debilidad, dolor de cabeza, confusión, somnolencia excesiva, náuseas o una temperatura corporal elevada.
Ante síntomas intensos o preocupantes, especialmente si existe confusión, pérdida de conocimiento o dificultad para respirar, hay que buscar atención médica urgente.
El papel de familiares y cuidadores
Durante los episodios de calor, el acompañamiento es especialmente importante. Una llamada telefónica, una visita o comprobar que la persona está hidratada y se encuentra en un ambiente fresco puede marcar una gran diferencia.
También es recomendable revisar con los profesionales sanitarios si la persona toma medicamentos que puedan influir en la respuesta del organismo al calor. No se debe modificar ni suspender ningún tratamiento por cuenta propia.
Cuidar también es prevenir
El calor puede convertirse en un riesgo para la salud de las personas mayores, pero muchas complicaciones pueden prevenirse con medidas sencillas. Mantener una buena hidratación, procurar un ambiente fresco, evitar la exposición al sol y estar atentos a cualquier cambio en su estado son algunas de las mejores formas de protegerles.
Este verano, cuidar a nuestros mayores también significa adelantarnos al calor y no esperar a que aparezcan los primeros síntomas.
